EDITORIAL: Ataque imperial sobre Venezuela

por | Ene 6, 2026 | Editorial

Editorial
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El escenario político en Venezuela ha venido avanzando hacia una profundización de la crisis económica, política, social y moral que rige nuestra sociedad como país, cuyo rumbo parece algo difuso y otras veces de avances y retrocesos. Podríamos enumerar algunas causas y consecuencias de esta naturaleza doméstica, pero no es la intención momentáneamente. Sí podemos afirmar que en esa caracterización de la realidad nacional han intervenido tanto factores internos como externos en la configuración de la misma.

Sin embargo, en esta ocasión nos referiremos, más concretamente a los elementos que desde el exterior, específicamente  del imperio estadounidense, en complicidad con agentes de la más rancia ultraderecha nacional han incidido en el deterioro económico y social del país, sin ignorar las responsabilidades que en su conducción tenga la dirigencia oficial. En esta coyuntura de extrema gravedad, deben ser pausadas y colocadas a un lado.

Nos referimos específicamente a las tensiones que en los últimos meses vinieron escalando entre el gobierno nacional y EEUU, tomando esta última nación, acciones beligerantes de carácter militar, abiertamente violatorio del derecho internacional, de la soberanía nacional y de la autodeterminación de los pueblos, aduciendo argumentos fantasiosos como la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, anunciado por el cuasi emperador Donal Trump, presidente de los EEUU, quien en un arrebato de insensatez y demencia ha reclamado para su país la «propiedad» del petróleo venezolano, sus minerales y demás recursos naturales, anunciando la administración directa de dichos recursos y tomando en sus manos la conducción del gobierno. Una aspiración totalmente intolerable, descubriendo cínicamente cuáles son las verdaderas motivaciones de su injerencismo grosero y arrogante.

Para el logro de sus macabras intenciones, el pasado sábado 3 de enero de 2026 ejecutó un criminal ataque militar en el país, bombardeando instalaciones sensibles, provocando decenas de muertos y secuestrando al presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y a su señora esposa, Cilia Flores, los cuales fueron trasladados a EEUU.

Este sangriento acto ha sido condenado por la mayoría de los países del mundo, los Movimientos Sociales y organismos internacionales, quienes exigimos la inmediata libertad del presidente Maduro y su esposa.

El actual, es un momento de definiciones que va más allá de parcelas políticas o diferencias programáticas; se está o no se está, es el momento de la defensa de la patria o de ser un malinche. Ningún venezolano que se considere patriota puede avalar ni celebrar la intervención e invasión militar de su país para robar su petróleo y recursos naturales y, además, provocar la destrucción de su estructura física y de las instituciones democráticas.

No existen medias tintas, o se es apátrida o se defiende la patria, y el apátrida debe ser tratado como enemigo y asumir las consecuencias de su traición; no es cuestión de opinión, sino de la preservación de la paz, de la soberanía y del ejercicio de la autodeterminación del pueblo venezolano.

Hacemos un llamado a todas las fuerzas revolucionarias, patriotas, democráticas, progresistas, académicas, culturales, religiosas, Movimientos Sociales, Poder Popular, etc. a constituir un frente común de unidad nacional en defensa de los sagrados intereses de la nación, de la protección de nuestros recursos nacionales, del rechazo al colonialismo, a la intervención militar,  y exigir la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores.


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