En el último año hemos sido testigos de una ofensiva imperial contra Venezuela sin parangón en lo que va del siglo XXI. Muchos comentarán, con cierta razón, que la injerencia estadounidense en Venezuela ha sido manifiesta desde hace muchos años; desde el golpe de Estado del año 2002 hasta las más recientes medidas coercitivas unilaterales da fe de esta posición. Sin embargo, sin dejar lo anterior a un lado, yo advertiría que esta es la primera vez que existe un riesgo evidente y aparentemente inminente de un ataque bélico directo contra el territorio nacional; este elemento hace que esta nueva ofensiva tenga una condición cualitativa distinta.
De modo que, antes de continuar con este escrito, no resulta ni vano ni mucho menos innecesario condenar la presencia militar estadounidense en las zonas inmediatas a nuestra zona exclusiva marítima, repudiar de igual forma el escenario de muerte que han erguido en el mar Caribe y denunciar el asesinato de casi 3 decenas de caribeños por sus absurdas acciones.
Tras este preámbulo, es necesario analizar las acciones de nuestro gobierno contra estas prácticas, estas, además de las sabidas condenas y quejas públicas fuertemente retóricas que son comunes por parte de la dirigencia política ante el escenario mediático nacional e internacional. La pregunta sustancial sería: ¿Qué se hace en concreto para golpear a nuestros enemigos?
Quizá el terreno más vulnerable para el imperialismo sea el económico; recordemos que, después de todo, el movimiento de su maquinaria busca en última instancia expandir las lógicas de mercado que le dan base, a saber, la concentración y centralización de factores productivos. Por eso resulta errado, por no decir inverosímil, pensar que la mejor forma de enfrentarlo sea entregando todas las riquezas y potentados que exijan; esto, además de una solución grosera y apátrida, resulta francamente vergonzoso, generalmente sustentado en intereses personales y no colectivos.
Al imperialismo hay que enfrentarlo desde la acción misma. Ante este hecho, algunos dirán que es necesario negociar porque es obvio que no podemos enfrentarlo frontalmente. En principio, podría ser cierta la diferencia en poder militar que nos separa de los estadounidenses, pero estas lógicas frías no reconocen otra fuerza importante, la dignidad. Defender nuestra dignidad es anteponer la resistencia a la seguridad, y en otro punto de lo anterior, yo aclararía que por negociar y negarnos a tomar acciones contundentes hemos llegado hasta aquí; a los gringos nunca les han interesado las negociaciones; sobre esto recomiendo a nuestros negociadores ver el caso de Irán.
Algunas consideraciones de nuestra consentidera con los gringos
Resulta indigno que, después de más de 1000 medidas coercitivas, pérdidas por encima de 200 mil millones de dólares y más de 12 mil millones de dólares en activos congelados, nuestra actitud frente a los gringos sea simplemente retórica.
Repasemos simplemente algunos datos de impacto. Según el último registro oficial de Petróleos de Venezuela SA, existen no menos de 10 proyectos del sector hidrocarburos donde hacen vida por lo menos 5 empresas de capital transnacional estadounidenses en el país. Entre las empresas registradas están Chevron, Williams International Oil & Gas, Delta Finance B. V. y VENEZUELA US; las empresas mixtas donde hacen vida son: Petroboscan S.A. (Chevron), Petroindependiente S.A. (Chevron), Petropiar S.A. (Chevron), Petroindependencia S.A. (Chevron), Petrowayu S.A. (Williams International Oil & Gas), Petrodelta S.A. (Delta Finance B. V.) y Petroritupano S.A. (VENEZUELA US).
A esto debemos sumar la presencia de Chevron en el proyecto Loran (proyecto de gas en el bloque 2 plataforma Deltana – offshore, con 60% de participación). El campo Loran, en el bloque 2, forma un único campo transfronterizo a lo largo de la frontera marítima de Venezuela y Trinidad y Tobago; este último campo no debe confundirse con el campo Dragón, que se encuentra bajo negociación de explotación conjunta con Trinidad y Tobago junto a la empresa británica Shell.
Lo curioso de todos estos casos es que ninguno de ellos ha sido afectado por alguna medida gubernamental siquiera parecida a la que los gringos han ejecutado con nuestras empresas y activos. A diferencia de CITGO Petroleum Corporation, estas empresas no han sido intervenidas judicialmente, nada del porcentaje en activos de las casas matrices estadounidenses ha sido intervenido, las deudas sostenidas con estas empresas se siguen respetando e incluso asumiendo oficialmente, cosa muy diferente con las regalías de CITGO, que son retenidas por el sistema financiero gringo.
El colmo de la ironía se vive con el caso Chevron, quien, al venderle crudo a Valero Energy Corporation, ayuda a que el producto refinado de nuestro petrolero termine alimentando la necesidad de combustible de parte de la flota que está frente a nuestras costas. Una pregunta que yo me hago y creo que cualquier ciudadano se haría es: ¿por qué se sigue tratando a estas empresas con tanta displicencia? ¿Es acaso el antimperialismo una actitud simplemente retórica que depende del valor de sus acciones en la bolsa?
Otro caso de curiosa resonancia son las enormes garantías con que cuentan los empresarios gringos en Venezuela, mientras que acá en Venezuela seguimos accionando bajo los principios del «CONVENIO ENTRE EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA Y EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CON EL OBJETO DE EVITAR LA DOBLE TRIBUTACIÓN Y PREVENIR LA EVASIÓN FISCAL EN MATERIA DE IMPUESTOS SOBRE LA RENTA Y SOBRE EL PATRIMONIO», firmado en el año 1999 y ratificado en múltiples ocasiones. En Estados Unidos, nuestros ciudadanos son objeto de vejaciones y torturas gracias a la Ley de Enemigos Extranjeros (Alien Enemies Act) de 1798.
Mientras nosotros acá exoneramos impuestos a los empresarios estadounidenses, les garantizamos créditos baratos y retornos activos de capital y hasta repatriación total de sus ganancias en el territorio nacional (Artículo 28 de la LEY CONSTITUCIONAL DE INVERSIÓN EXTRANJERA PRODUCTIVA), nuestros conciudadanos son expulsados sin posibilidad de alguna seguridad jurídica sobre sus activos, se les obliga a cargas fiscales cada vez más pesadas o al agravio público con falsas acusaciones.
Celebramos el rescate de nuestros ciudadanos de los campos de concentración de El Salvador y la acogida que se les hace al ser expulsados de Estados Unidos, pero ¿no debería nuestra posición con respecto a los ciudadanos estadounidenses dejar de ser tan flexible? No se confunda esto con alguna actitud xenófoba; no debe olvidarse, por ejemplo, que el actual problema cambiario se podría mitigar si el artículo 28 de la LEY CONSTITUCIONAL DE INVERSIÓN EXTRANJERA PRODUCTIVA fuera eliminado o si las empresas extranjeras pagaran la mayoría de sus impuestos en Venezuela y no fuera de ella.
Para sumar a lo anterior cabe exigir mejores y más profundas investigaciones sobre el origen de los fondos de inversión que se desarrollan en Venezuela, recientemente el fondo de inversión Sucre Energy Group ha venido comprando masivamente activos estratégicos del negocio gasífero en oriente, poco se sabe de este fondo de inversión y su origen aunque extraoficialmente se presume que parte de sus fondos sean de origen estadounidense, de igual forma es necesario mayor claridad de los participantes y los fondos que la Asociación Venezolana de Capital Privado (Venecápital) manejan, porque por esta vía se podría revivir las prácticas de comienzos de siglo pasado donde los cuidadnos venezolanos servían como testaferros de grandes capitales extranjeros, actividad claramente nociva contra el fisco nacional.
Un elemento adicional para la reflexión es la presencia en la economía nacional de empresas como Coca-Cola Femsa, no solo por ser una empresa de capital mayoritariamente gringo, sino por estar emparentada con el financiamiento del sionismo, y además por atacar severamente los derechos de gran número de empleados, según se viene denunciando por varios sindicatos desde el año 2019 en sus instalaciones en Valencia. Un dato adicional, y más hoy que está de moda arremeter contra las ONGs: recordar que esta empresa tiene más de 20 años financiando ONGs que desarrollan impacto en varias comunidades del país. Sería interesante que, así como a ciertas ONGs los organismos de seguridad les dedican tanto tiempo de investigación, hicieran lo propio con las que son financiadas por esta transnacional.
El auténtico antimperialista es pelando
Los datos arriba mencionados bastarían en principio para hacer un llamado de atención sobre la dirigencia política del país y su diletante actitud frente a las atalayas del imperialismo en nuestros territorios y narices. Es necesario reformar mucho del sistema jurídico que beneficia sistemáticamente a los negocios y empresas de nuestro enemigo imperial, actuar como él actúa; ante cada ataque económico, responder en la misma línea y no solo con denuncias y condenas retóricas. Ya tenemos su flota frente a nuestras costas esperando la orden de atacar, incluso sin atacarlos. ¿Por qué creemos que esa táctica seguirá sirviendo?
Tratados como el de LA DOBLE TRIBUTACIÓN Y PREVENIR LA EVASIÓN FISCAL EN MATERIA DE IMPUESTOS SOBRE LA RENTA Y SOBRE EL PATRIMONIO debe ser derogados de inmediato y activos que se encuentren sin actividad debe ser nacionalizados de emergencia, el Artículo 28 de la LEY CONSTITUCIONAL DE INVERSIÓN EXTRANJERA PRODUCTIVA debe dejar de aplicarse por lo menos en el caso estadounidense, el estado de conmoción exterior decretado por el Gobierno debe servir para abordar de forma inmediata estas situaciones , no para colocar más policías en las calles o en las estaciones de metro y mucho menos para meter preso a los ciudadanos sin base jurídica , debe usarse para tomar las medidas necesarias contra nuestra amenaza externa y muchas de esas medidas son de consideración interna acá en nuestras narices y quizá en el bolsillo de algunos «bien intencionados lideres».





